Me llamo David Pastor Vico, pero no te molestes en llamarme David. Nací en Bélgica en 1976. Soy hijo de la última oleada de emigrantes españoles del siglo XX y exiliado a México en la primera marea de desencantados del siglo XXI.

Crecí de la mano de La bola de cristal y de Barrio Sésamo, estudié en colegios públicos, en institutos públicos y en universidades públicas. Me criaron mi familia, mis amigos y la televisión, aunque no sé bien en qué orden disponerlo.

Los años ochenta en España me obligaron a dejarme crecer el pelo en los noventa, a amar el Rock y el Heavy Metal y a odiar el conformismo bobalicón de una nueva y estúpida clase media ficticia, esa que ahora está al borde de la extinción y no lo sabe.

Los años noventa fueron también los del inicio de mi formación intelectual. Estudié Filosofía en Sevilla y, como no podía ser de otro modo, esto me obligó a ir a donde tuviera que ir para aprender con los mejores: a Barcelona con Eugenio Trías, a Oviedo con Gustavo Bueno, a Zamora con Agustín García Calvo. Y si no podía ir me los traía a Sevilla y así, como algo que pareciera natural, empecé a trabajar y a educar a otros.

En 2003 cree mi propia organización educativa y me vinculé con diferentes universidades (Sevilla, Pablo de Olavide o la Universidad Internacional de Andalucía). Al poco me invitaron a trabajar en México y allí traté con lo más granado del panorama intelectual y académico (UAM, UNAM, Universidad de Veracruz, Tecnológico de Monterrey, Universidad Iberoamericana). La cultura es un bien precioso, pero no debe ser privativo de una minoría y todos tenemos la obligación de trabajar, de una forma u otra, en su bien.

Sé que no te importa que publicara 100 artículos de opinión en España o que lleve años divulgando en distintas emisoras de radio las necesariedad del pensamiento crítico, eso lo puede hacer cualquiera. Tampoco te impresiona que desde la televisión desarrollara mi labor de difusión filosófica en un prime time autonómico durante un año y medio, cosas más raras se han visto. Ni que sea el firmante de más de trece mil diplomas a mis tantos alumnos en los diez años que ejercí como gestor cultural en España, ni que desde mi llegada a México en febrero de 2013 impartiera casi 200 conferencias a 60.000 personas, gentes  todas que han pasado por mis manos, que han aprendido que el mundo es poliédrico, pluridimensional, y además de todo esto, una jungla dónde sólo el más fuerte puede salir adelante… Nada te impresiona ya, ¿verdad? Pero imagínate qué podrán hacer con el pobre infeliz que, como quizás tú, aún no se ha dado cuenta de estas cosas tan absolutamente básicas.

Yo, Vico, soy hijo bastardo de la democracia y exiliado de un sistema que nació con fecha de caducidad. Soy Heavy de contenido y forma. Soy Filósofo de vocación y formación. Y soy un grano de dos metros de gordo en el gran trasero del conformismo social de este sin-sentido siglo XXI.


Vico.